Homilía predicada por el P. André Delvaux.
En esta reflexión, el Evangelio de la multiplicación de los panes nos recuerda que Dios puede realizar grandes obras a partir de lo poco que ponemos en sus manos.
Los cinco panes y los dos peces parecen insuficientes ante la necesidad de la multitud, pero, ofrecidos a Cristo, se convierten en alimento abundante para todos.
El Señor no nos pide que tengamos mucho, sino que confiemos plenamente en Él y le entreguemos, con generosidad, lo que somos y lo que tenemos.
Una profunda reflexión sobre la confianza, la entrega y la certeza de que, cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios, Él siempre hace mucho más de lo que podemos imaginar.